El principal medio para conseguir empleo que tienen las personas refugiadas y migrantes en Ecuador es a través de contactos o referencias personales. Así lo confirman, tanto las historias recogidas en este portal como el informe Sectores económicos con potencial para la inclusión laboral de migrantes y refugiados venezolanos en Quito y Guayaquil, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 

Carlos López, venezolano de 33 años, supo de una vacante en la planta de Cuenca de Imperial Bottling Company por su cuñada, quien trabajaba allí. Después de un año de haberse graduado como abogado en su país, llegó a la capital azuaya con su esposa y dos hijas. “Se estaba complicando la cosa. Me preguntaba a dónde íbamos a llegar con toda la escasez e inseguridad –dice Carlos–. Por la educación que tuve, como abogado, yo sabía lo que venía luego…” 

Con un contrato por días, a través de factura, ingresó a la empresa como auxiliar de bodega temporal. Desempeñó ese cargo por un mes y medio. “Aún no tenía la cédula y el visado. En ese entonces yo recién había llegado al país”, cuenta Carlos, con un acento cuencano que se marca, inconfundiblemente, en ciertas palabras. 

Un año después, sus documentos para trabajar formalmente estuvieron listos y se reintegró a la empresa en la misma posición, pero como titular. Actualmente es jefe de bodega y, entre otras cosas, está a cargo de los inventarios de productos y del despacho de cincuenta facturas diarias en promedio. “Hay que ser minucioso para que el producto vaya bien embalado, seguro y protegido del sol –dice Carlos–. Tenemos mucho control con el tema de la limpieza, es un producto terminado que debe estar en perfecto estado”.

Carlos López es jefe de bodega de Imperial Bottling Company.

Carlos considera que tuvo suerte al ser contratado en ese momento. “Ingresé en tiempos de pandemia, en marzo del 2020 –recuerda–. Al principio tuve miedo. No iba a ejercer mi profesión, sino que empezaba desde cero, con una nueva vivienda, en una nueva sociedad y cultura. Todo eso sí costó, pero estoy feliz. En esta planta ha sido excelente el trabajo. Nunca hubo esa señalización por ser extranjero”.

Imperial Bottling Company S.A. es una de las primeras embotelladoras de Ecuador; opera desde 1951 y se dedica a la fabricación de bebidas refrescantes y carbonatadas; entre ellas, agua mineral, aguas saborizadas, colas y energizantes. Con más del 50% de participación en el mercado de la principal cadena de autoservicios del país, se caracteriza por ofrecer productos con un enfoque en la salud y bienestar de los consumidores.

“La empresa tiene una historia de más de 70 años. Nació en Conocoto, cerca de Quito, con una fuente de aguas minerales –explica Hernán Rodas, gerente general–. Nuestra marca de agua mineral Imperial tiene 71 años y Fruit fue la gaseosa de mayor renombre en la década de los setenta. Estamos empujando la marca para que crezca nuevamente”. 

Algo crucial para el crecimiento de Imperial BC son los óptimos perfiles que ha logrado captar. “Nos enfocamos en las competencias y referencias. Estamos orgullosos de ser una empresa inclusiva y seremos aún más inclusivos con el tiempo. Estamos muy contentos con los hermanos latinoamericanos que trabajan con nosotros –dice Hernán–. Tenemos personas de Venezuela, Colombia y Argentina”. 

Hace cinco años, Jennifer Valdivieso llegó a Cuenca desde Venezuela. Tiene 36 años y se formó como ingeniera industrial en su tierra natal, donde trabajaba en el área de mantenimiento industrial para el sector petroquímico. “La situación de Venezuela me hizo venir a Ecuador; como profesional no veía futuro. El país ha estado mal ya por varios años y eso nos obliga a salir a muchos –cuenta–. Mis abuelos paternos son ecuatorianos. Estamos regresando a nuestros orígenes”. 

Jennifer levantó una venta de bocaditos venezolanos mientras buscaba empleo. Ese emprendimiento sigue vigente, aunque ahora también es jefa de operaciones en Imperial BC. Aunque se inició como jefa de mercadeo, le han sido encargadas más responsabilidades cada vez. Hoy es jefa de operaciones y mano derecha del gerente general (ambos ejercen los mismos cargos también para Plurialimentos). “Veo a Jennifer como mi reemplazo si en algún momento me voy –dice Hernán–. Es muy capaz, preparada, leal y empática. Tiene una buena relación con todo el equipo y es la segunda de a bordo acá”.

Hernán Rodas, gerente general de Imperial BC, y Jennifer Valdivieso, jefa de operaciones.

Entre las competencias de Jennifer está la recepción de reportes por parte de los departamentos de producción, compras y bodegas. Esto hace que mantenga contacto con todas las áreas de la empresa. “Tenemos un ambiente de trabajo hermoso. Es súper interesante cuando podemos aplicar fórmulas o maneras de trabajar de otras partes del mundo, porque en ninguna parte lo sabemos todo. Tener esas visiones ayuda muchísimo”.

La estabilidad conseguida hizo posible que Jennifer trajera a Ecuador a sus papás y a sus hermanos. Junto a su compañero, que es cuencano, ahora espera un bebé. “En los cinco años que he estado en Ecuador me he sentido muy bien –cuenta–. También depende de uno, de entender que culturalmente somos diferentes, pero que no por eso debería haber rivalidades”.

Carlos López también agradece la solvencia conseguida gracias a su integración en la empresa. “Nos aseguran y tenemos los beneficios como todos los ecuatorianos. Es fantástico pertenecer a una empresa tan reconocida”. 

El compromiso, el esfuerzo y el gran valor que dan a las oportunidades laborales son, para Hernán Rodas, las cualidades que ostentan los trabajadores en situación de movilidad humana de Imperial BC. “En todas las empresas con las que tengo relación tienen personal venezolano. Las oportunidades que ofrecemos están abiertas para nuestros hermanos de todo el mundo”, concluye.