Las palabras se imprimen de un ánimo encendido cuando Germain Martínez habla de su trabajo en Quito, donde vive desde hace tres años y medio con su esposa Yumarby y sus hijos, Santiago y Samirah. Se ha tomado unos minutos de su jornada, como responsable de bodega de Grupo Entregas, para contar la travesía que emprendió desde Caracas hasta Quito. “La situación en el país estaba peor −recuerda Germain−. No se conseguía comida”. 

Germain tiene 31 años y es uno de los más de cinco millones de venezolanos que dejaron su país en busca de nuevas oportunidades. Llegó a la capital de Ecuador luego de viajar en autobús durante cuatro días. Después de seis meses, tuvo la posibilidad de llenar una vacante en la empresa, que se especializa en logística y ofrece los servicios de Federal Express en territorio nacional. “Necesitaban una persona para localizar un documento. La compañía estaba cambiando de sede y yo presté toda mi ayuda; ahí aprendí un poco de logística. Llevo ya tres años y medio aquí. Lo primero que hice apenas firmé el contrato fue traerme a mi familia”. 

Germain, en la bodega de Grupo Entregas de la que es responsable.

Germain maneja encomiendas dentro de la ciudad y provincias, y se encarga del envío de paquetes internacionales. El despliegue logístico a su cargo es de gran escala. La bodega, base de sus operaciones, refleja el orden y la precisión con la que trabaja. Las estanterías contienen parcelas minuciosamente rotuladas; él las navega con destreza pues conoce dónde va cada cosa. Aunque la jornada es agitada, el ambiente es ligero y las risas no faltan.

Nosotros le quitamos al cliente el peso de estar pendiente. Damos seguimiento en el sistema a los paquetes, desde que salen hasta el momento de entrega −cuenta con entusiasmo−. Dependiendo de lo que nos pidan, enviamos fotos de la entrega”.

En su natal Caracas, Germain estudió Administración Aduanera, en el Colegio Universitario de Administración y Mercadeo. Además de hacer pasantías en aduanas, trabajó en la industria publicitaria −en una empresa de sublimación−, por lo que su experiencia formativa y laboral aborda diferentes ramos. 

Esto ha permitido que pueda inyectarle a su cargo actual todas sus habilidades, al mismo tiempo que ha adquirido nuevas. “Todo me ha servido; tengo clientes que manejan exportación e importación −explica Germain−. Con el departamento de aduanas de la empresa he aprendido leyes y reglamentos locales”.

La presidenta de Grupo Entregas, ​​María Paulina Romo.

María Paulina Romo, presidenta de Grupo Entregas, explica que los profesionales de Venezuela que han tocado la puerta de la empresa tienen un rasgo en común. “Ha sido gente extremadamente preparada. Como compañía, ganas un profesional que puede estar sobrecalificado, en cuanto a las competencias que estás buscando, pero también adquieres el compromiso de generar un plan de carrera que signifique un ‘ganar-ganar’ para ambas partes”. Germain da fe de ese compromiso mutuo. “Venimos a dar el todo por el todo −afirma con resolución−. A demostrar las cosas buenas que tenemos”.

Al alimentarse de las habilidades inherentes de personas migrantes y refugiadas, la cultura corporativa se fortalece. “Las compañías se nutren de poder equilibrar, amalgamar y enriquecer esa diversidad −dice María Paulina−. Nuestros hermanos y hermanas de Venezuela son extremadamente extrovertidos. Y eso genera un grado de calidez en el servicio que es un valor agregado para el cliente. Esa forma de atención se siente y es contagiosa”. 

El aporte a la sociedad ecuatoriana del trabajo de estas personas, y de las compañías que los contratan, fue especialmente notorio durante la etapa inicial y pico de la pandemia del covid-19. Sobre todo, en el sector de entregas, que fue clave a la hora de garantizar la continuidad de servicios indispensables. 

Como parte de Grupo Entregas, Germain trabajó en ese periodo. “La empresa siempre se preocupa por sus trabajadores −dice al recordar esos momentos de aislamiento y cuarentena que se dictó para la población pero durante los cuales él y sus compañeros no dejaron de trabajar−. Siempre está pendiente”.

El hecho de pertenecer a Grupo Entregas ha mejorado todos los aspectos de su vida. “Fue un cambio total, al cien por ciento −afirma Germain−. Lo que no podíamos tener allá [en Venezuela], un antojo, un lujo, lo podemos tener aquí”.

Una visión como la de Grupo Entregas garantiza la prosperidad de las personas refugiadas y migrantes a través de su inclusión socioeconómica, pero sin duda también representa una cantera invaluable de perfiles laborales para las empresas. “Hay un mercado, y a lo que fundamentalmente nos alineamos es a qué competencias buscamos para el cargo −dice María Paulina−. Independiente de su género, o preferencias o identidad”.